El Mohán



 Ilustración 1 Imagen tomada de la página de Procolombia



Una leyenda en el río Magdalena como muchas leyendas en Colombia. Recuerdo a menudo a La Llorona, la pata sola, el pájaro silbador y la madre, monte entre otras. Cuenta la leyenda con algunas ligeras variaciones dependiendo de la región: El Mohán aparece en forma de humano con larga cabellera como un ser mítico que vive en las aguas del río grande de La Magdalena. Con frecuencia se deja ver en el puerto de la caimanera en el Espinal, Tolima.

“El Paira es el Mohán” más travieso que joven adolescente, enamorado quizá como Pedro el escamoso[1]. Idiotiza a las muchachas, las emboba con trucos simbólicos y las atrae con artificios como de ficción.

Se tiene noticia de los sueños de una realidad desde septiembre del 2012. Se celebra en la caimanera, Espinal, Tolima. El festival del Mohán como parte de las celebraciones culturales en estas tierras colombianas en memoria de tan ilustres personajes en las aguas del río grande. Quien despierta curiosidad en las muchachas y a las jovencitas las desnuda con la mirada, mientras las conquista y nadan como sirenas contra la corriente de las aguas turbulentas del río.

“Quizá, solo quizá, estamos aquí para habilitar el tiempo de lo decible”. Para contar como en el barrio Juan, municipio de Puerto Wilches, en el año de 1998. Por primera vez, de pronto, como en los cuentos del hada. Se escuchó el rumor, mientras una draga[2] que llegó al puerto a hacer un trabajo. Ahondar y limpiar el puerto de la arena acumulada. Maquinaria que permaneció más de cuarenta días y solo trabajó como cuatro horas. Como reza el refranero: “trabaja más un gorgojo en un riel” que aquellos empleados públicos, operadores de una draga que brinda soluciones.

¿Por qué tanta indiferencia a los problemas del pueblo?

Al caer las primeras sombras de la noche, los perros del vecindario ladran como husmeando al extraño. Los pescadores que se movilizan en el puerto, con su atarraya al hombro, se embarcan en las canoas y van remando lentamente en busca del lugar apropiado para pescar un sábalo o bocachico en el río. Al cruzar frente a la gran embarcación hidráulica, ven luces, movimientos y escuchan chapuzón tras chapuzón en las aguas. Descubren varios bañistas (hombres y mujeres) como normal al caer la tarde en el puerto y continuaron remando. Al otro día falta una jovencita en un rancho del barrio. Cuentan las lenguas largas que la noche anterior: “Él paira es el Mohán” se apareció nadando en las aguas del río y se llevó una pollita como gavilán, que suele cazar al vuelo.

Pasaron los días y el cuchicheo sigue su sonido de vecindario en vecindario. El Mohán siguió con alguna frecuencia, llevándose jovencitas del barrio. Niñas que iban al caer la tarde a darse un baño en el río, como muchos niños del puerto acostumbran, casi todos los días en verano. Finalmente, cuenta don Diofanor.

---- Una noche, después de un par de horas al partir la draga del puerto, rumbo a Barranquilla, sin haber hecho el trabajo. Aparecieron en sus ranchos las jovencitas como perro regañado. Como si hubieran sido pilladas haciendo algo malo.

—La verdad —comenta don Diofanor.   ---- como al año de haberse marchado los operadores en la máquina, que permaneció anclada en el puerto como cuarenta días. A las muchachitas se les ve de cuando en vez con un crío en brazos. Y la leyenda del Mohán resultó un chasco.

Los operadores públicos de la draga se dieron unas vacaciones en el puerto con jovencitas que cayeron ingenuamente ante las promesas de tan ilustres personajes.  Habiendo copulado en el río sin conocer la leyenda. “Un mito folclórico en Colombia”.

Quizá las juventudes ilusionadas son tercas sin medida. Y una aventura amorosa en las aguas del río grande la confundieron con la presencia de “El Paira es el Mohán”. ¡Oh, sorpresa!

 

Manuel Antonio Lizarazo Rodríguez.

Agrónomo de la UNAD.

 

 

 



[1]Una Novela de Caracol donde Un mujeriego empedernido se enamora a primera vista de Paula Dávila, una guapa ejecutiva. En menos de 48 horas termina siendo su chofer y confidente.

[2] Según la RAE Máquina que se emplea para ahondar y limpiar los puertos, ríos, canales, etcétera, extrayendo de ellos fango, piedras, arena, etcétera.

 


Comentarios

  1. Se escudaron en la leyenda para nadar en cobijos barranquilleros y aumentar la población sin tutor

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