La Felicidad
LA FELICIDAD
---Papá, ¿Qué es la felicidad?
Don Luis, hijo de mi Psicóloga. Conversando con tú mamá, salió esté interrogante. Entonces empecé a investigar y a recordar instantes fugaces como la vida misma. Y resolví hacer pública esta misiva.
Feliz según el diccionario de la lengua española. Adjetivo… Que tiene felicidad, hombre feliz, estado feliz y/o que causa felicidad.
La felicidad como dice la Canción de Palito Ortega: “me la dio tu amor, hoy vuelvo a cantar gracias al amor… la gente en la calle parece más buena, todo es diferente gracias al amor”.
Para Osso: “Si puedes apagar la mente un instante y apreciar una flor en silencio sin pensamiento, sin juzgar en el instante quizá encuentres la felicidad espiritual, que la religión te pide esperar el más allá, el después de la muerte, que sigue siendo un misterio”
¿” Hay alguna diferencia entre la felicidad y la paz interior? Si. La felicidad depende de las condiciones y de ser percibidas como positivas; la paz interior no es así” Eckhart Tolle.
Así podría seguir citando otros autores, que le han dedicado tiempo de opinar de la felicidad. Pero ahora te cuento a ti, Don Luis.
Quizá no tengo: ni la respuesta, ni la fórmula; para explicar la felicidad, hijos. Sin embargo, puedo compartir mis experiencias. Instantes de felicidad que he disfrutado a lo largo de mis años, en el transitar por este mundo de pasajero, en el tren de la vida. Y aunque no lo recuerdo, ni tengo consciencia de ello. Estoy seguro hoy, que los nueve meses que duré en el vientre de mi madre, fueron los más felices, sin ninguna duda. Allí viví un estado perfecto de la vida: donde mi madre hacía todo por mí. Comía por mí, descansaba por mí, lloraba por mí y no tenía necesidad de llamar la atención para ser atendido; comodidad total que la ciencia con todos sus hallazgos no ha podido inventar. Ensayo con la probeta. según el diccionario de la lengua española: fecundación artificial. Bebé. Niña probeta.
Un segundo instante de felicidad y del que soy plenamente consciente. Lo viví cuando tenía alrededor de seis años, mi primer juguete. ¿Quién lo creyera, un azadón? Lo que papá llamaba el mocho; pa’ trabajar en el campo. primer día de labores, como tabacalero y agricultor. Y no fue precisamente el juguete, si no la charla que sostuvo el patrón con mi papá de visita en la finca. la que me subió por primera vez el ego.
---¿Don Luis, ese niño ya hecha azadón?
---Es su primera vez, pero le cuento que va a ser buen peón. A la sombra del alón entra el azadón. Poco a poco va aprendiendo.
No recuerdo qué más hablaron durante casi una hora. yo nunca deje de echar azadón, por la calle, como me dijo papá para que no, fuera a cortar las plantas de tabaco negro. Y feliz. ¿feliz no sé, por qué? Era alegría pura; complementado con el abrazo de mamá la hora del almuerzo
Ingresar a la universidad; después de haber sido despedido de Palmas Monterrey. Y terminar la carrera de agronomía después de un lustro. Agrónomo egresado de la UNAD. Un sueño hecho realidad.
Aún quedan en el tapete varios momentos de felicidad. Algunos muy sencillos como jugar con los nietos relajado en la cama, pescar un bocachico con trampa entre las paleras de caño negro. Quizá, corretear una mariposa. Y ahora recuerdo que, el profesor de desarrollo rural. En Pamplona, Norte de Santander. Empezaba la clase siempre así: “no le des un pescado a un hombre, porque comerá una sola vez. Enséñalo a pescar y comerá toda la vida”.
Don Luis, he dedicado mi vida al trabajo con amor. Esforzándome por dar lo mejor de mí; en medio de contratiempos, dificultades en tiempos de guerra y falsos positivos. Controversias discutidas con su madre, pero con dedicación y constancia en el esfuerzo de ver crecer una familia y sacar unos hijos profesionales. Encargados por naturaleza de la prolongación de mi existencia. Ya vamos en la sexta generación, contando desde Natalio Lizarazo. El padre de mi abuela Mónica. Y incluyendo los 6 nietos. He puesto empeño por ser ejemplo de un hombre de bien, con principios: políticos, culturales, económicos y sociales. Convencido que hago parte de la nueva franja amarilla. ¿Dónde está la franja amarilla? Ensayo crítico de. William Ospina. con consciencia tranquila para cambiar las costumbres políticas y el desarrollo de este país. Donde los narcos políticos corruptos, enquistados en el poder. Hoy hacen oposición con mentiras en los medios masivos de comunicación. “Colombia Patria mía te llevo con amor en mi corazón”.
Pero lo principal para poder triunfar en el recorrido por la vida, es quererse a sí mismo y no estar desesperados o deprimidos; esperando que alguien, nos quiera. Den amor sin egoísmo ni posesión. “Hay mucha más alegría en dar que en recibir”.
Hoy quizá, en el ocaso. En este viaje en el tren de la vida. Recordé que la vida, se vive un momento. Y decidí dejar atrás todas las cosas que me parecieron importantes en aquellos momentos. Para vivir el momento, valga la redundancia. A plenitud. Ruedo en bicicleta 900 km, más o menos al mes, hago senderismo de vez en cuando por el camino real de los Guanes. Leo como alimentando al soñador, quien juega a ser escritor. Trabajo a ratos como entretenimiento o mejor como deportista entrenando. Para estar activo y listo. Cuando llegue la hora del encuentro con la muerte. Al terminar el viaje fugaz por la vida. En la última estación como “bordón sin rejo” soñando ver la luz al final del túnel. El último instante de felicidad o quizá eterno como la muerte.
Para terminar, como dice en Desiderata “si te comparas con los demás te sentirás vano y amargado, pues siempre habrá personas más grandes y más pequeñas que tu”. Se tú mismo un instrumento del bien.
A mis nietos, Con amor los quiero a toda hora del día o de la noche.
Manuel Antonio Lizarazo Rodríguez.
Agrónomo de la UNAD.

Historia para los nietos. Y los hijos no prodigaron felicidad?
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