“No”, a la Paz. ¡Escucho gritar!
“No”, a la Paz. ¡Escucho gritar! __ Manuel Antonio
Lizarazo Rodríguez
“Las leyes
callan cuando las armas hablan” (Cicerón)
Anochece. El calor en el rancho se percibe a través
de las paredes. En el techo suena la lluvia al chocar contra la teja de zinc
como maracas movidas con las manos del músico. Cada vez suenan más cerca los
disparos de fusiles. Ráfagas que se confunden con el sonido de voladores de
pólvora. El miedo presente ayer y hoy; en los caminos del campo colombiano,
escenarios de guerra. Cruces, en la vera del sendero nos recuerdan hechos que
por crueldad desmedida destrozan el corazón de cientos de madres y el alma de
un pueblo. En medio del negro luto, dejando un aljibe de lagrimitas de
sangre. El odio y la desigualdad social quizá, la raíz que sostiene el
conflicto. Mandamiento divino, de los bárbaros.
Miedo, apretar y rechinar los dientes.
El pueblo da gritos de paz, en la tierra del olvido. Que quizá, nadie escucha; allá en la capital.
¿El por qué?
Después de firmar los acuerdos de
paz, el gobierno Santos. Convocó un plebiscito sobre los acuerdos de paz. De
más de 34 millones de colombianos aptos para votar. Sólo lo hicieron alrededor
de 13 millones. Y de estos el 50 por ciento, dijo en las urnas. “No”, a
la paz.
¿Quién ganó en plebiscito de paz en Colombia?
Chamorro recuerda con tristeza: --Nos hicieron
caminar en fila india. Nos pusieron los fusiles en la nuca. Caminamos como
cinco minutos y nos dijeron que nos arrodillamos; me creí muerto. Me tiré por
un barranco con un compañero. Sonaron los disparos y las balas pasaban silbando
como trinos de aves chillonas. Sin embargo, no paramos de correr como caballos
desbocados.
Después de un silencio que nos pareció eterno. Sonó
un tiro de fusil, como a los cinco minutos otro y así: como a intervalos de
tiempo al cronómetro. Los fueron matando uno a uno con tiro de gracia en la
cabeza. Nueve muertos y una mujer desaparecida dejan la incursión de hombres
camuflados con prendas que usa el ejército y armados hasta los dientes. En la vereda
patio bonito. Pienso que fueron miembros de los Elenos por el brazalete rojo-negro en el
hombro estampado, o quizá: rumores señalan a la móvil del ejército nacional.
Dos versiones de una sola guerra sin cuartel.
Declaró Chamarro ante la fiscalía, en Bucaramanga.
Manuel Antonio Lizarazo Rodríguez
Agrónomo.
UNAD.
Otro escalofriante relato de un pasaje usual en Colombia
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