"Arrieros somos y en el camino andamos".

Jordán Sube, era una meta intermedia de los caminantes que partían desde Barichara, con destino a Bucaramanga. Circunstancia que lo convirtió en centro de desarrollo regional en plena cordillera oriental. Cuenta a un reportero de Vanguardia Liberal; Gilberto Tobón Amorocho, arquitecto conocedor de la historia del Departamento de Santander. Lo que no contó es que hoy es un pueblo fantasmal. Aun así, digno de visitar.

Según Amorocho: Estos caminos eran frecuentados por los indios Guanes y Butareguas. Pioneros en el trazo y construcción del sendero. Para salir de los valles de Macaregua, área dedicada a la agricultura, después de la conquista los “Españoles lo decretaron camino real”.

La producción de maíz, tabaco y algodón era transportada a lomo de mula que los arrieros llevaban a Bucaramanga y regresaban con sal y panela. Zona donde sus descendientes construyeron Villanueva. A mediados del siglo XX. En loma blanca, nombre del corregimiento, municipio de Barichara. Ahí, a la vera del camino real. Un camino de arrieros, de Barichara, a Jordán Sube.

La historia del camino a Jordán Sube, a mediados del siglo XVII. Los arrieros bajaban al río Chicamocha, descendiendo el morro azul en plena cordillera oriental y subían la montaña hasta llegar a la meseta de los santos. Para luego descender hasta Piedecuesta y finalmente entregar la mercancía en Bucaramanga.

Uno de los principales atractivos turísticos del camino de herradura. El puente colgante construido sobre del río Chicamocha. Con una extensión de 90 metros lineales. Cuenta, Gilberto Tobón. Y el primer peaje en la historia vial de Colombia.

Recuerdo que, él viejo Miguel Rodríguez, arriero por tradición y mi abuelo materno, al calor de un tapetusa o churrinche, el aguardiente más popular en la zona; contaba, como en aquellos viajes, era una práctica de la lucha campesina por la sobrevivencia. Arriando las mulas y disfrutando de un paisaje agreste, con cardos de flores azules, arbustos mulatos con flores amarillas y el trino de una guacharaco, llamando a su pareja.

Mi abuelo materno Miguel, recorrió detrás de mulas y mulos. Híbrido estéril resultado del cruce entre la yegua, caballar y el burro asnal. Trabajando de sol a sol.  Hoy es un sendero turístico, que patiamarillos recorren desandando recuerdos de varias generaciones. Y disfrutando la belleza del cañón del Chicamocha.

 

Puerto Wilches Febrero 28 - 2022.

Manuel Antonio Lizarazo Rodríguez

Agrónomo de la UNAD.

 manuelsglizarazo@gmail.com 

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