En Zapatoca un profesor, Nauro W Torres Quintero

 

A mediados del siglo XVII, se erigió la vice parroquia de Zapatoca, la que le dio vida a la fundación. ciudad de Zapatoca. “En aquella época bajo el mando de la corona española[U1]  y delegada su administración de la colonia americana a la Iglesia Católica, que nos trajo la religión, la raza, la lengua y las costumbres.” Rafael Serrano P.

Españoles católicos del norte. Familias de apellidos: Serrano, Plata, Ardila, Acevedo y Prada entre otros, llegaron a ocupar estas tierras. Luego del proceso histórico de extinción, (torturas, masacres, esclavos, asesinatos, desplazamiento) y supervivencia de los indios guanes, primeros pobladores, “del Valle de las lagunas”.  Como ellos llamaban a, ese lugar. Por las tropas al mando de Gonzalo Jiménez de Quezada, y su jauría de perros, semisalvajes. A mediados del siglo XVI.

Fundada por el cura, Francisco Basilo de Benavides. Zapatoca fue creciendo de la mano de la iglesia católica. Convirtiéndose en el siglo XIX, en un emporio de formación académico religiosa, de Santander. Lo que le dio el remoquete de Ciudad Levítica de Colombia. Fue allí donde a comienzos de la década de los años setenta. En el antiguo seminario menor llamado Antonio Vicente Arenas Rueda, en honor al nombre de Monseñor; un hijo de Zapatoca. Ante la decadencia de las vocaciones sacerdotales, pasó a ser administrado por Sepas, como colegio Agropecuario para campesinos adultos. Dirigido por Samuel Gonzales Parra. Quien le dio la oportunidad a Nauro W. Torres Quintero de ser profesor del colegio y de carambola de Manuelito.com.

Así, nos conocimos con, Nauro W Torres Quintero, Oriundo de Puente Nacional, descendiente de campesinos y profesor de matemáticas y religión. Y Manuel, un campesino adulto: sembrador de tabaco y tejedor de costales de fique, en el telar de don Luis y doña Ana: una pareja descendiente de la tribu, Macareguas, en Villanueva Santander.

Nauro W torres Quintero

el hijo de doña custodia

profesor, periodista y artesano

quien, a la poesía, salvaguarda.

Recuerdo que en el año de 1.978. El profe Nauro, organizo un retiro espiritual como último evento de las clases de religión. En el colegio la presentación dirigida por esa comunidad religiosa. Allí como a las ocho de la mañana, inicio la dinámica, en un salón comunal luego de algunas actividades relacionadas con el tema por una de las monjas del colegio. Enseguida, le cedió la palabra al Profe Nauro.

Se levanto de la silla con la biblia en la mano, abrió el libro en una página seleccionada para la ocasión y leyó unos versículos del evangelio de Juan: “En el principio ya existía la palabra, y la palabra estaba junto a Dios, y la palabra era Dios. La palabra en el principio estaba junto a Dios, y por medio de la palabra se hizo todo, y sin ella no se hizo nada de lo que se ha hecho”. cerro el libro, inclino la cabeza sosteniendo la biblia con las dos manos y luego de varios segundos, la levantó lentamente. Al igual que lo hace el sacerdote en la misa, Y dijo en forma ceremoniosa. Acaban de escuchar, la palabra de Dios.

Me senté a escuchar el sermón de las siete palabras de mi profe. Sorpresa, no hizo homilía como es costumbre de los padres y doctores de la santa madre Iglesia apostólica, católica y romana. En cambio, nos invitó a tomarnos de las manos y a caminar en circulo y entono el canto: “Alabare, alabare, alabare a mi señor... Con una devoción y un acto de fe que deslumbraba el lugar como si hubieran bajado los ángeles del cielo a dirigir el canto y apacentar las ovejas.

Faltaba lo principal.  Imposición de las manos, como lo hacían los primeros cristianos. Allí, en el corredor del edificio y con la ayuda de un par de mojas. Se dio inicio al ritual, y el grupo seguía cantando. Entre confundido y confuso seguí la inercia del grupo; escuchando y observado los acontecimientos. De pronto se perdió el tono del canto, y se mesclo con el llanto y los gritos de los primeros alumnos. Al salir del ritual. Sin saber cómo ni porque fui preparando mi entrada al acto. No quería llorar, no quería cantar, ni gritar. Quiero reír, pensaba, y al sentir las manos sobre mi cabeza me reí como si hubiera estado viendo y escuchando a Álvaro Lemus, el humorista, el hombre caimán. Sin embargo, todo salió muy serio al complementar la escena del ritual. (unos cantaban, otros lloraban, otros reían y todos alabamos al señor) Recuerdo grato que conservo, del paso por zapatoca y de las clases del profe Nauro.

Tres años después, Nauro W Torres Quintero, Ya no era profesor. El colegio para campesinos adultos perdió las fuentes de financiación, y feneció. Sin embargo, a la par Nació un periódico. Al que Ramon González Parra bautizo como “José Antonio”.  Y nombro a Torres como el primer director. Sepas crea el periódico regional de las provincias Guanentina, comunera y Veleña. Con sede en San Gil Santander. Y Nauro W Torres Quintero como un cóndor de los andes; en poco tiempo lo llevo volando por las tierras áridas de Santander. “Me volví viejo y no podré olvidarlo” Canta Garzón y Collazos. Y hoy lo recuerdo, como corrió la juventud.

Como un investigador profesional, revisa celosamente la información. Con humildad atendió en su oficina por igual a empresarios, sacerdotes, campesinos y ex alumnos.  (Me atendió con trato preferencial en su oficina, en San Gil).  Por primera vez después del año 1.781; cuando, un hombre y una mujer (José Antonio Galán y Manuela Beltrán) sembraran la semilla de la libertad. En el municipio del Socorro Santander. Dos hombres (Ramon Gonzales Parra y Nauro W Torres Quinto) en 1.981 rescataron la semilla y la llevaron en el periódico “José Antonio” a los campesinos. Desde, San gil Santander. Campesinos que mojaron prensa varios años; gracias a Nauro W Torres Quintero.

Así, resucito el común. Integrado por los cultivadores de guayaba en la provincia de Vélez, los cultivadores de fique de Mogotes y San Joaquín, los tabacaleros de la provincia Guanentina, los artesanos del fique de Curití y Villanueva, los cafeteros de Socorro y San Gil. y en “José Antonio” promovió y organizo el cooperativismo en la región de la mano de Ramon González Parra. Convirtiéndolo en un ejemplo para el país y el mundo.

“José Antonio” también murió como su tocayo José Antonio Galán. En distintas circunstancias, que usted, profe conoce mejor que yo. Sin embargo, para seguir sembrando la semilla de libertad. Nauro W Torres Quintero en las redes creo “Santander es mi cuento” donde publica sus historias sin contar. También allí, abusando de la libertad de expresión publique. Retazos y recuerdos. Con lo que reactivamos nuestra amistad, iniciada hace más de cuarenta años. Su cometario fue alentador, vio en el alumno resultados positivos y no se ahorró el artesano de las palabras. “Escriba, más como deleite que como ejercicio” comento, en otra ocasión. Palabras de elogio, con las que el maestro Nauro W Torres Quintero, educó a sus alumnos. Y anima a sus viejos amigos. Gracias profe, intento seguir las huellas, mientras esculco en mis recuerdos hechos reales, adornados con imaginación.  Los escribo con amor idealizado con el que me deleito, en aventuras vividas.

Nauro, lleva varios años gozando de las montañas de Puente Nacional. Donde tiene su rancho; llamado las margaritas. Rodeado de jardines y arrayanes, de praderas y arbustos donde apacienta las ovejas.  Desde allí contempla las montañas, con sus plantas que florecen, visitadas por polinizadores naturales, y tominejos que danzan en solitario chupando una flor, y despertando la curiosidad de quien lo contempla. Luego toma la pluma y se sienta a escribir sus poemas, debajo de un arrayan; hilado historias de amor. (Maternos y de pareja) que le nacen del alma puentana, Veleña y Santandereana. Ya los reunió en un libro (poemas emergentes). También monta su caballo, y en él, recorre cimas y valles. Con alma de escudero. “Ladran Sancho, señal que cabalgamos.” No tuvo cuidado con la brisa y le voló el sombreo y por no bajarse a recogerlo también el soplo se le llevó el pelo, dejándolo calvo. No se traumatizo, se propuso, gozar su calvicie, mientras escribe poemas emergentes. Que viva mi gente, que viva mi cabeza, aunque se confunde con la frente. Sin dejar de pensar en Margarita.

El profe Nauro, vive y disfruta

Como un mago sin ser rey

escribe poemas y trova

mientras disfruta, las margaritas.

El 13 enero recibí una invitación del profe.

“Ing. Mañana presento un poemario en la feria virtual del libro de Argentina”.

Encantado, siempre tengo tiempo para escuchar a un poeta, estaré pendiente.

Graciaaaaasssss. Me dan treinta minutos

Genial.

No lo pude ver en directo, en la tarde, oí y vi en acción al puentano en diferido. Seguro que lo cantado no le quita lo bailado, reza el refranero popular, filosofía que nos orienta la realidad. Se internacionalizo el maestro Nauro. La periodista argentina presento la antología poética del profe. Poemas emergentes. Cediéndole la palabra por treinta minutos.

Como buen Santandereano y acudiendo a su experiencia de profesor, periodista, escritor y poeta. “Conmigo nadie se meta”. Impresionante presentación, escribió uno de sus amigos extranjeros. Espectacular, esplendida y emotiva presentación, comentaron otros. Todos lo felicitaron y se sienten orgullosos del gallo que salió al ruedo internacional. Criticando a poetas nacionales muy buenos en la poesía, pero ciegos ante la descarnada guerra y odio de las elites contra el populocho en Colombia.  

Como el político y poeta Guillermo León Valencia; siendo presidente ordeno bombardear los campesinos en Marquetalia mientras escribía poemas a los camellos. “hasta la rubia movilidad de tu pesuña” En cambio, el profe escribió a los de la primeria línea, mientras veía en la TV, con horror como la policía antidisturbios disparaba a matar manifestantes, y los que no mato los dejo sin un ojo; marcados para el resto de sus vidas. Fiel retrato de la violencia estatal en Colombia, en este narco gobierno corrupto y mentiroso. “Unos asesinados, / otros desaparecidos, / unos retenidos, / otros incomunicados, / Son jóvenes de Colombia, / Jóvenes de primera línea” N. Torres.

Mi apreciación, retomando unas de las palabras que él pronunció, allí. Sí, el artesano, escritor y prosista lirico digital colombiano. Nauro W Torres Quintero, en la feria internacional virtual del libro en Argentina. Le exprese en un verso el sentimiento personal de aprecio, y admiración a su interlocución y su obra literaria así:

En el principio ya existía la palabra

en el presente, tiene el uso de ella, Nauro

y que bien la utilizo en la feria

como si viniera de Tauro.

Nauro W Torres Quintero. La mujer de su juventud y la madre de sus hijos. Murió y lo dejo viudo, temprano. Con el tiempo supero la tristeza al aceptar la partida natural de un ser querido. Consiguió nueva pareja, que hoy lo acompaña a seguir la senda y su trasegar en la vida. sin eludir que caminamos, al encuentro con la muerte.

Padre de seis hijos y abuelo con un nieto, al que consiente con el amor de un viejo. Que cuidan sus angelitos; a los que se sumó, doña Custodia. Y lo están esperando, con alegría en el cielo.

Gracias profe Nauro, por enseñarme álgebra. el paso a paso de una pasión al cuadrado. Hoy veo en el álgebra, una historia sin contar. Gracias por entregarme principios de ética y palabras motivadoras. Y sobre todo gracias por dedicar tiempo para escribir el poema 143, A un alumno. “Yo, fui tu maestro de los números, tú el alumno aplicado en álgebra.”

Puerto Wilches, enero 2022.

 

Manuel Antonio Lizarazo R.

Agrónomo de la UNAD.


 [U1]

Comentarios

  1. Ing. Manuel. Cordial saludo. He leído tu crónica histórica. Ella, revela que la madurez viene con sabiduría, y en ella, la restauración de la memoria con pasajes que, de una u otra manera, nos marcaron, también de alguna manera. Su extenso texto con su sello personal tiene la virtud de recrear pasajes vividos, narrados, cual pincel en manos de un retratista, plasmando circunstancias y hechos ocurridos en 1.978, siendo alumno, explayándose en hechos posteriores que resaltan la labor de su profesor de religión y matemáticos.

    Así como esa mezcla rara de números y versiculos fundida en su profesor de matemáticas, también lo es, este ejercicio plasmado recientemente en su blog.

    El escribir es un valor latente en las personas, como es el narrar historias, pues tenemos la magia de las palabras; pero pocos exploran en esa habilidad textual, y usted, viene mejorando velozmente.

    Agradezco su crónica, al convertirme en el personaje de ella, como un homenaje a otro artesano, no del fique, sino de la palabra.

    Su crónica, leída anoche, inmerecida por cierto, podría tomarla como un borrador, y adentrarse mas en el presente del personaje y convertirla, con correcciones, en una aproximación biográfica del personaje en cuestión, siendo el primero en hacerlo y dejarla, cambiando de titulo en la red global.. Con ella contribuiría a afianzar la obra literaria de su profesor de matemáticas.

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