Jugando a la Guerra

 Jugando a la guerra

La vida es una historia contada por un idiota, una historia llena de estruendo y furia, que nada significa. William Shakespeare

 Mayo 8 - 2020

 #quédate en casa.

La profe tiene hoy pico y cédula, se levantó más temprano de lo habitual, debe pasar por el banco agrario, la cartera quedó limpia. Razón tiene el refranero. Donde se saca y no se echa pronto pasa la cosecha. Y va por el salario de maestra; hoy ejercido desde la casa, dando clases “virtuales” a 21 estudiantes de preescolar; niños de 5 años. Uno de sus amores, a los que le ha entregado la mitad de su vida, con todo su cariño. Hay alumnos que la quieren igual o más que sus hijos. Creó un grupo de WhatsApp, para estar comunicada con las madres o cuidadoras de los alumnos, grupo que al final le ayuda muy poco. No todas las madres tienen datos, no todas están a cargo de sus hijos: unos están con la abuela, otros con la tía y otros con el papá. Ninguna esta preparada ni académica ni psicológicamente para guiar el aprendizaje de sus hijos desde casa. Las guías las recogen en casa de la profesora y ellas le envían foto de los trabajos. Me preparé un jugo de naranja, con zanahoria y la profe pico la fruta. Al desayuno Manuel, acaba de llamarme.

Quiere llegar temprano a coger turno, las filas en los supermercados y en los bancos, son el pan de cada día. Hay más gente moviéndose en actividades financieras que antes de encerrarnos.  El jugo quedó un poco ácido, no le agrado a la profe, agarra el bolso y dice: Manuel llévame. La dejó en el banco, faltan 20 minutos para abrir y ya la gente está amontonada esperando al frente de la puerta. La distancia social no funciona; Uy dice la profe y se baja.

Hace unos días me venía dando vueltas en la cabeza; tal como decía mamá. Un recuerdo lejano. La presencia de las FARC-EP y el ELN; en la cabecera municipal de Puerto Wilches. Un municipio igual que muchos en Colombia considerado por el gobierno nacional como zona roja; relacionado con la presencia de guerrillas en su territorio. Y sospechosos de tener vínculos con la clase trabajadora. “Las llamadas listas negras, donde incluyen activistas sindicales de presuntos colaboradores de la guerrilla”. Según Mario Aguilera Peña: coordinador del informe de TOMAS Y ATAQUES GUERRILLEROS (1965 - 2013) de centro nacional de memoria histórica.

El 5 de octubre de 1998, en el municipio de Puerto Wilches. La guerrilla hizo un hostigamiento al puesto de la policía nacional alrededor de la media noche, toma guerrillera que duró unas 5 o 6 horas. Estaba en un sueño profundo y la profe fue la primera en escuchar los ruidos de los cilindros bomba, granadas de fragmentación, fusiles, y pistolas.

Armas disparadas por unos doscientos guerrilleros enfrentados a solo 20 policías; en el pueblo a orillas del río grande de la magdalena; donde el sol brilla en todo su esplendor durante el día.  A lo largo y ancho del magdalena medio colombiano. Mientras en el pueblo, algunos de sus habitantes metidos debajo de la cama, otros miraban por las ventanas y unos aventureros salieron a la calle a presenciar la guerra de guerrillas en plena acción; sin necesidad de comprar boleto.

El 22 de enero 1984, llegue buscando trabajo a Palmas Monterrey ubicado en el municipio de Puerto Wilches. Llegue a la calle quinta, a esperar un transporte que me llevara a la empresa, al poco tiempo paso un jeep. Como llego a Monterrey, le pregunté al señor conductor, dijo: Voy para allá. ¿Me lleva?, súbase. En 15 minutos estuvimos en la plantación; para frente a la puerta de entrada y me dice el conductor. Aquí con el celador se presenta y pregunta a quién busca. Cuando me bajo, sale el viejo Gabino Quintero en un vehículo, le hago él pare y le preguntó. Que hace por aquí. Andar en moto, responde riéndose. Busco a chucho. Móntese lo llevo a la oficina, allí está el hombre.

El 18 de septiembre de 1991. Me levanté temprano como de costumbre para salir a trabajar. A Palmas Monterrey empresa agroindustrial del sector palmero del magdalena medio colombiano, ubicada a 7 km del casco urbano. Por la vía al corregimiento del "pedral", limita por el norte, con Palmas Oleaginosas Bucarelia, otra empresa de palma africana y por el oriente con Palmeras las Brisas. Con la que conforman el núcleo palmero; pionero de la agroindustria en zona.

Chucho, compañero de estudio en Zapatoca y Pamplona. Lleva dos años trabajando en monterrey; Salió del ISER, recomendado por el rector Hernán Correa, Amigo, compañero de estudio y colega del Ingeniero Reyes Rincón. Director de agronomía de palmas monterrey. Gabino me dejo con Chucho y volvió a salir.  Quien me llevo hasta la oficina del director de agronomía, me relacionó y me dejo con él allí.

Me entrevistó, mientras ojeaba mi hoja de vida y cuando considero, suficiente me envió con una nota, donde el jefe de personal un señor Navarro. Me recibió y me mandó a la oficina de contabilidad con Wilmer Fragoso, ojeo la nota, se levantó, salió y volvió en 10 minutos. Me miró y dijo esperé un momento. Abrió una carpeta, sacó un formulario, me pregunto unos datos personales que registró en el formato. Me lo entregó y me señaló dónde debía firmar. Qué es esto pregunté. Un contrato temporal por 4 meses y me alcanzó un lapicero.

A partir de ese momento ingresé a la nómina y una semana después me adjudicaron, el sector de corredor. Como supervisor campo: debía verificar la presencia de los trabajadores en los lotes asignados, para realizar las labores en el cultivo. Entre ellas cosecha y mantenimiento de la palma. Seis cuadrillas a destajo; personal a término indefinido y tres a contrata por unidad de obra ejecutada de forma temporal.

El primer recorrido, se hacía a las 6:20 de la mañana para verificar la asistencia del personal. Quiénes faltaban, era la primera información, que se recogía y se entregaba en administración, donde investigaban la causa de la no asistencia con registro para la liquidación de la quincena. La segunda salida.  Hacer la observación entrando al lote y ver, cómo estaba quedando la calidad de la labor realizada por los trabajadores. Al medio día se volvía a la oficina, y a su vez por el casino a tomar el almuerzo y de paso, verificar en la caseta del coordinando el transporte de fruto. A que cuadrillas le habían enviado a recoger, en la mañana.

Ese día, 18 de septiembre de 1991, más o menos a las 12:10, 12:20 del mediodía.  En la caseta. Oficina coordinadora del transporte de fruto. A cargo de Abelardo Barbosa Páez, allí estaba Jaime Báez Santos, quien había subido con el mismo objetivo mío. Observar a que cuadrillas con orden de alce. De repente y como en la serie, pandillas guerra y paz, entró un hombre con camisa roja corriendo con una pistola en las manos, nos apuntaba, uno a uno muy cerca de las narices, los tres estábamos detrás del escritorio, que nos separaba del hombre. Quien, muy nervioso preguntaba, ¿Cuál de ustedes es Angelmiro Reyes? Apuren malparidos, que no tengo tiempo, ni estoy jugando a la guerra.

En ese instante sonaron dos disparos, el tipo pega un salto, dándose media vuelta; se encontró de frente con, David Arévalo que había subido las escaleras. Señalando con la mano, hacia la planta extractora; Sí. Allá, lo llevaban, lo vi, a Reyes al fondo por el patio de recibo de fruto. El sujeto sale a respaldar la operación. Otros dos hombres armados traían al Ingeniero Reyes, a empujones, a empellones, habían disparado dos veces al aire, para amedrentarlo porque se estaba oponiendo. En cuestión de minutos acababan de secuestrar al director de agronomía, de la plantación. Tres hombres al parecer de la guerrilla que operaba en la región. Lo sacaron de la empresa y se lo llevaron en un vehículo; con rumbo desconocido.

Con los nervios de punta, nos reunimos unos compañeros en las instalaciones, nos mirábamos y sin palabras. Casi mudos todos, salimos de nuevo al campo, la jornada de trabajo aún no había terminado. La vida continua dijo el jefe de personal. Ya nos ocuparemos con las autoridades competentes cuál será el paso a seguir.

Esa noche después de 8 largos años en puerto Wilches al servicio de la empresa. Por primera vez, no pude conciliar el sueño. Con los ojos cerrados y tratando de dormir; veía el sujeto apuntándome con la pistola muy cerca de mis narices. Con los nervios de punta y los ojos bien abiertos. Esperando que sonara el disparo. Y escuché el estruendo, dos tiros, un poco retirado de donde estábamos, unos 25 o 30 metros de distancia y 2 abajo del sitio que me encontraba. El hilo del poder; en manos de la guerrilla por ausencia del estado en los campos colombianos, acompañado de la desigualdad social y la cultura del narcotráfico; el hilo que sostiene la vida del hombre, finita, muy frágil en la tierra. La violencia en todo su esplendor, ahí en mis narices. Infunde miedo; que he sabido enfrentar y convivir con la maldita guerra. Del hombre contra el hombre.

 #quédate en casa. 10 de mayo 2020.

Hoy me levante a las 5 am. Prepare tinto y mientras escuchaba el trino de los pájaros pecho amarillo, de plumaje gris o color ceniza y un pico negro, curvo, fuerte, con el que se alimenta de insectos, haciendo de carambola control biológico y por donde deja escapar su canto: “fuijiji, fuijiji. Lo degusté en sorbos pequeños y observando en el patio el limón, donde revolotean las aves. Tome la regadera con tubo y le eche agua a la huerta de la profe y al germinador. Allí coloqué 50 semillas de limón y 50 de guanábana; la naturaleza ya hizo el milagro. Ya brotaron un par de días antes de los guanábanos y se distinguen las primeras hojas.

Salí al pajaral a ver las niñas (las vacas) y me encontré con la sorpresa que la alcaldía, está limpiando el caño, que atraviesa la parcela, con la orden Ever, un señor que no era arte ni parte en el contrato de esa labor. No le importo destruir la cerca de alambre de púas que hacía las veces de división de potreros. Haciendo uso de la tecnología le informé al burgomaestre, lo puse al tanto del asunto, y pregunté, quien me responde por los daños y perjuicios. Me contesto que habló con el funcionario de la secretaria de planeación. Para que el contratista se hiciera cargo de reparar los daños causados.

La retención del Ingeniero Reyes, se prolongó en el tiempo, sin encontrar una solución que diera con su liberación. Un señor propietario de una finca, al otro lado del río, y contratista de transporte de la empresa; al parecer sirvió de mediador, entre las partes en la negociación, que fue larga y en completo secreto. Después de algo más de 11 meses. Fue liberado, Al fin vuelve a la libertad y de inmediato se reincorpora a su trabajo.

Al parecer el rescate fue económico. Secuestrar se refiere a retener indebidamente para exigir dinero por su rescate, a una persona, o para otros fines. (Real Academia Española, s.f., definición 1). Un Daihatsu de color blanco. De propiedad de la compañía resultó en manos del contratista y unos meses después, pasó a ser de un supervisor.

El contratista: a ¿Quién le compró el Daihatsu: a la empresa o a la guerrilla?

¿Cuál funcionario sirvió de intermediario en las negociaciones?

¿Las marchas de la población civil, junto con los trabajadores de la empresa, influyeron en la decisión de liberarlo?

No me atreví a preguntar en aquel entonces. Hoy me pica la lengua; me asalta la curiosidad. ¿Será que lo intento? Amanecerá y veremos... reza el refranero popular: Al burro muerto, cebada al rabo.

Los tiempos han cambiado muy poco y el peligro es latente. La muerte de líderes sociales, defensores de derechos humanos y del medio ambiente; caen con regularidad de forma sistemática, bajo el fuego de las balas asesinas. En algunos de los casos, disparadas por agentes del estado encubiertos, agazapados en las alas de las águilas negras; que no son negras sino verdes. Afirmación que es viral en redes sociales. Se prendió el bombillo. Ahora está en rojo. En medio de la pandemia significa hambre, hambre muy violenta. Y no es bombillo. Es un trapo rojo; por el que se mataron cachiporros y godos, en el gobierno de Laureano Gómez y el que ondea en las viviendas de ciudad Bolívar. Con la esperanza de un pedazo de pan.

“El que bien anda bien desanda”. Decía mamá con alguna frecuencia, cuando quería destacar algo importante. Me acuerdo de Acosta: quien fuera trabajador a destajo empleado a término indefinido de la empresa.  Llevaba una doble vida; además era, "gatillero" de los grupos guerrilleros con influencia en el municipio.

Mantenía una relación cercana con él, quien era jefe de una cuadrilla al destajo además laboró en la zona de corredor la cual estaba a mi cargo, las circunstancias nos juntaban. Solo el día que faltaba al trabajo, por incapacidad, permiso sindical o vacaciones. No nos encontrábamos. Sin embargo, yo ignoraba de su doble militancia. Solo conocía al destajero.

Un sábado en la tarde, se presentó en mi tienda; me saludo de mano y me pidió que lo escuchara en la calle, quería hablar a solas. Como de qué. Eso ven, en privado, entre los dos…. tocayo. Me dijo el hombre. Salí del negocio y nos detuvimos junto a un árbol gallinero, alto que me cubría con su sombra y ayudaba soportar el fuerte calor que nos acompaña en este municipio la gran mayoría de días. Y hablo: Tocayo: usted sabe quién soy yo. Sí; un trabajador de la empresa. Sí, pero, además... En secreto es, entre los dos. Lo interrumpí, no; mejor no me cuente. No sirvo para guardar esa información. Bueno entonces le puedo pedir un favor dijo.

Si es billete, hoy fin de quincena, no hay ya. Plata no, apropósito le debo $50.000 pesos. Sí, pero no le estoy cobrando. Yo sé. Necesito que me deje guardar unos “fierros” en su negocio. Tenemos un trabajito para esta noche y aquí nos queda cerca y como es una tienda; no levantamos sospechas, cuando entremos y salimos. No: señor Acosta. No le puedo hacer ese favor porque lo perjudico y me perjudica. No se preocupe nadie va a saber. Eso queda entre usted y yo. Muy sencillo lo que plantea señor Acosta. Pero yo no tengo cojones para guardar armas. Además, aquí llegan dos policías clientes y preciso me dijeron que esta tarde venían a mercar. Me entiende por qué no puedo señor Acosta. Se disgustó un poco, pero desistió.

Desde ese día, empecé con fobia, temor, físico miedo. Cuando tenía que llegar al lote, a tomar asistencia y recibir los trabajos de esa cuadrilla a destajo. Era terrible. "Para quien tiene miedo, todo son ruidos". Sófocles

Esa semana fue quincena y en el momento de entregar la nota del pago. Dijo Tocayo, hoy le canceló. En la tarde cuando venía saliendo del banco de cobrar me encontré con el hombre, saludo. Le invito una cerveza; gracias; señor Acosta, debo ir al negocio. Quiero pedirle un favor. Bueno vamos caminando hasta allí dónde tengo la moto y me va diciendo. Fue directo al grano. Necesito un radiotransmisor, de esos que usted carga. No tocayo, está con un devolutivo firmado y es mi responsabilidad conservarlo. Si se me pierde tengo que pagarlo.

Tocayo no tiene que entregar el suyo. Cundo un compañero, lo dejé olvidado en la oficina; sucede con frecuencia. sé lo en caleta y me lo trae.

No señor Acosta, no me puedo comprometer con ese gallo. No tengo agallas para esas acciones, por eso estoy trabajando. Porque no me animo a robarme ni un lápiz. Anímese tocayo. Ya un supervisor, así lo ha hecho dos veces. Bueno Señor Acosta, que le ve. Él lo puede hacer la tercera. En la oficina de él, si se quedan con frecuencia cuando uno va, coloca uno el radio en el escritorio para ver los informes. Entonces en que es, que nos va a colaborar. Con esas cosas no.  para eso no tengo cojones, si, cojones señor Acosta.

Hoy el señor Acosta.  Ya permanece en el lugar que ocupan todos los muertos. Se cumplió el evangelio de san mateo. 26: 52 “Guarda tu espada —le dijo Jesús—, porque los que a hierro matan, a hierro mueren.”

El ingeniero Reyes. Fue reintegrado a la empresa y con asenso incluido. Paso de director de agronomía a subgerente administrativo. Cuya oficina se encontraba en Bogotá. Un par de años después; Salió jubilado, Eduardo Vargas Tobar y el ingeniero Reyes Rincón. Fue designado por la junta directiva como gerente general. En la plantación. Fue nombrado director de agronomía a Fabio López Riaño. Saltando la antigüedad del Ingeniero, Carlos Duran. No entendí la lógica en ese entonces; hoy si: López no hacía nada sin consultar a Reyes. Carlos. Era más independiente, menos preguntón, más profesional.

Salí al barrio el palmar donde Angélica una compañera de la profe. A recoger el equipo de cómputo. El esposo de Angélica es programador de sistemas y estaba haciéndole mantenimiento. Uy esta de deportista. Si. Andaba en josefina, mi bici. Me entregó un bolso con el equipo. Cuánto se le debe. Que él arregla con la profe. Bueno siendo así, toca con ella. Y me despedí.

Hoy se celebra el día de la madre y recordé cuando vi al frente de varias viviendas familias reunidas departiendo una cerveza y escuchando música. “él wilchense es alegre y bravío, muy humano y trabajador”. Versos del himno de Puerto Wilches. Dejaron el temor, se olvidaron que la distancia social es la única que ha dado resultado contra el virus covid-19. Y decidieron vivir el momento y celebrar a su manera el día de las madres. Ocasión que aprovechan los hombres para tomarse unas cervezas. Así es la vida. En la calle, pero al frente de la casa.

Feliz día mamá. Nada: mamá ya no razona, las piernas ya no le responden y vive hace más de diez años en una silla de ruedas la mayor parte del día. Cuando salgamos de #quédate en casa. La primera salida me llevará con mamá. Este año el 8 de diciembre cumplirá un siglo. Como pasa el tiempo decía papá, que partió el 4 de agosto de 1998 al lugar que ocupan todos los muertos.

 

Dicen que él secuestrado no vuelve a ser el mismo de antes. Cuando regresó a la libertad. Me hubiera gustado preguntarle al ingeniero Reyes. Sobre este tema. Pero vivía muy ocupado y cuando hacia reunión de supervisores se alargaba una hora más de lo programado y salía siempre corriendo, porque lo dejaba el avión.

En 1998 organizó el Ingenio Reyes: un proyecto de parcelación de tierras; en conjunto con el instituto de la reforma agraria. Dirigida a trabajadores al destajo y contratista independientes al servicio de la empresa. Pensé.  Reyes: había llegado con argumentos sólidos, tan sólidos que logró; convencer un grupo de familias capitalistas socios y dueños de palmas monterrey. Sí se desprendieron del capital, representado en tierra y palmas en plena producción, para entregarle a los trabajadores. El capital de producción en manos de los trabajadores campesinos.

En contra vía con el capitalismo neo-liberal encaminado a su concentración en manos de unos pocos. “en la alborada del siglo XXI desnuda los mecanismos orientados a concentrar capital, poder y riqueza en manos de una de la élite.” Márquez. H. 2009. En La gran crisis del capitalismo neo-liberal. Milagro económico en el municipio de puerto Wilches. Igual a equidad social. Un sueño aún lejano para el pueblo colombiano.

550 Hectáreas de palma siembra 78 y 80 en plena producción fueron divididas en parcelas de 8.5 hectárea por beneficiario.  Unas 55 familias que dejaban de ser asalariados para convertirse de la noche a la mañana en pequeños palmicultores de Santander. El capital al servicio del trabajador raso, más de 50 familias que cambiaron su condición social, dejaban de pertenecer a la clase baja, donde la pobreza es su común denominador y pasaban a formar en las filas de la clase media. Pequeños propietarios y productores de palma africana.

Pero reza el refranero; el pobre es pobre y lo poquito que adquiere se le quita para que no deje de ser pobre y se le pueda seguir llamando pobre "hijueputa". Solo un par de destajeros se animaron a dejar el contrato de trabajo a término indefinido para recibir 8,5 has. Entonces los cupos quedaron a favor de los trabajadores contratistas.

En un par de meses recibieron su parcela y en la primera quincena, cada parcelero cosecho entre 8 a 12 toneladas fruto, en el primer corte; fruto que compraba monterrey, cuando llego el pago, circulo el billete en el comercio local en abundancia. Cuentan la anécdota de manigueta; uno de los beneficiarios del programa. Que entro con $1.000.000 de pesos al león de oro y llamo dos chicas y las puso a bailar en tanga. Cada vez que se le acercaban a bailarle al frente muy cerca; sacaba un billete con la mano buena y con la manigueta, le jalaba la tanga y colocaba el billete. No vi esa escena; me la contaron en el lote, un lunes de trabajo. No creía; sin embargo, como dicen hoy; se volvió viral.

Hoy manigueta se dedica a piratear con una moto alquilada. Él rebusque diario. Quien no sale a trabajar no tiene nada que echar a la olla. En Colombia en medio de la pandemia, en la calle buscando sobrevivir, está el 71,2 % de la población del país. Leí en estos días en un artículo, cifras de la situación social en Colombia.

La bonanza duró un par de meses con el pico de cosecha, cuando bajo la producción de fruto empezaron los descuentos de las obligaciones contraídas con la empresa, con el banco agrario y con la cooperativa coopalma y el comercio que se animó a entregar créditos.

Al final del quinto año empezaron los desertores. Iniciarán a entrar al programa, finqueros y pequeños comerciantes a comprar parcelas ofertadas por los primeros aburridos. El capital por si solo no es la solución para salir de la pobreza, debe ir acompañado de una buena dosis de formación académica y de educación no formal. Que cambie el chip mental. Hay que dejar primero la pobreza del espíritu para poder salir de la pobreza económica. Hoy solo el 16% de los beneficiarios son aún propietarios y siguen perteneciendo a la clase media colombiana. El 84% regreso antes de lo previsto a la clase baja y hoy algunos bajaron a la clase baja, baja. Ejemplo. Don Alejo López. Se alimenta con él rebusque. Va en la bicicleta, con una canastilla amarrada en la parrilla, a García cadena y compra media arroba de yuca y vuelve a venderla para hacer pa´ un guarapo.

Sin embargo, el Ingeniero Reyes siguió insistiendo con el programa. Entregar la tierra al trabajador. En el 2002 organizo y promovió un programa de reforma agraria con el instituto. Incoder.

Esta vez, para solo trabajadores a destajo, con retiro voluntario.  Y la entrega de 10 hectáreas de tierra con palma adulta, además incluyó, la renovación del cultivo.

270 hectáreas para 27 Familias que se arriesgaron a dejar el trabajo fijo, por una bonificación económica y la participación en el programa.

Este programa fue menos atractivo que el anterior, ya que recibieron, la tierra e iniciaron la renovación del cultivo, la adecuación del terreno y el establecimiento de las 270 ha, para los 27 beneficiarios. Hoy el 70% de este grupo siguen siendo pequeños palmicultores mientras el 30% deserto. Por razones diferentes al programa anterior, lograron acreditar las semanas en Colpensiones y se hicieron acreedores de una pensión de vejez. Algunos como don Ramón Narváez lo sorprendió la muerte natural, este año y hoy ocupa lugar común que nos espera al final del periodo de vida. Después de la muerte, la vida continúa moviéndose en el planeta tierra, superando la pandemia; Peste que aprovecho el neo-liberalismo para taparnos la boca y encerrarnos en casa.

 

Hijos los quiero con el corazón que continúa latiendo aún y con amor...

 

Manuel Antonio Lizarazo Rodríguez.

Agrónomo UNAD.

Comentarios

  1. Manuel, te leí de cabo a rabo.

    Se empieza dejando memoria. Y con disciplina y gusto por contar, se termina escribiendo para cualquier lector

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