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Muerte fabulosa de la sonrisa

  Sábados de risa en risa como espadas en duelo a muerte/ El humor entra de casa en casa una señal en canal caracol/ Noche de duelo picante entre chanza y chiste / Muerte fabulosa sin demora/ Una pareja de presentadores gritan en coro bajando el telón/ Un juego de palabras escriben negros Sábados felices// Luces cámaras enfocan un grupo de mujeres/ Luciendo tanguita brasilera modelos del infierno/ Una ligera toma al jurado/ público enloquecido comediantes de la muerte// Interrumpidos por un corte comercial/ “Para la menstruación en todas sus formas/ Llegó una nueva generación de toallas con alas”/ ¿Es una variante genética de gavilán colorado?// Alfonso Lizarazo payaso presentador/ anuncia al primer comediante/ Con ustedes Jaimito el flaco Agudeloo// Disfrazado de niño luce pantaloneta y camiseta blanca gorra negra/ Las ventanas silban y las sillas aplauden/ “Les recomiendo la dieta de la carne salteada”/ “¿Cómo así?”/ “Vea un día no al otro tampoco”//   Risas y carcajadas com...

Capitán de Soles a Capotera

  Todavía recuerdo el día que lo conocí. Vestido con camuflado verde militar, hablando con mi padre. En la vera del camino, del puente a las margaritas. Era domingo y yo todavía estaba debajo de la cobija de lana gris, como soñoliento aún. Cuando Custodia, mi mamá; me llama. Levántese Nauro, tu padre quiere relacionarlo con el capitán del ejército. Sin preguntar tiré la cobija y me puse de pie. Vestí una camiseta roja, me calce las alpargatas de suela de cuero, me coloque una gorra tipo militar y en tres zancadas alternas, acudí al llamado de mi padre, como el mejor niño obediente. Nauro, el Capitán. Dice mi padre.  Y el capitán me tendió la mano y me dio un apretón fuerte. Sacó una tarjeta y me la enseñó y dijo. Tómala, te espero la próxima semana en el batallón Nueva Granada, en Barrancabermeja. Y allí resolvemos tu situación militar. Ocho días después llegué a Barrancabermeja y me hospedé en el hotel Pipatón. Al otro día me presenté en el batallón de artillería Nueva Gran...

Vida fabulosa del Padre Ramón

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  Vida fabulosa del Padre Ramón   Baja una mula del monte, viene montando ramón Mula revolucionaria baja la revolución, Mula revolucionaria baja la revolución. Pablus Gallinazo Foto tomada del libro. El Padre Ramón “ Baja una mula del monte, sigue montado Ramón”/ Lejos de los agobios y reconvenciones/ Entre los raros caminos de la noche/ Disfrutando del silencio y deja el alma, ahí!, como un alfiletero/ “Coordenadas veloces en el tiempo y algo ocurre”/ El Padre Ramón, no murió… Sigue vivo en corazones de egresados/ Institutos, Páramo y Zapatoca/ De campesinos y campesinas ya maduros como cataratas del Niágara/ Felices con su desarrollo cultural, gracias al liderato social/ Porque sigue caminando con los pies llenos de barro/ Hijo de Barichara llamados “patiamarillos”/ Vive de hacer el bien y lo hace muy bien/Al natural en colonias como la abeja real/ Enseñó a valorar el trabajo en equipo como sólo él lo sabía hacer/ Incentivó el ahorro y fundó cooperativas/ Vive y vivi...

Lo espero en el Infierno

  --¿Otra vez sin afeitarse?   ¿Está mugroso, bailando con un palo y hablando solo, José? --Nunca estoy solo, menos hoy con fiesta municipal. Escucho música, el murmullo de Benito Malagano y el sonido de las balas -- ¡No veo nada o nadie!  ¿Estas desvariando? --Yo vi como salía la sangre del pecho de Benito Malagano. --¿Qué dices, José? --Estaba tirado en el piso, revolcándose entre el polvo y balbuceando improperios y palabras que no entendí. El bullicio del tumulto desapareció. y Benito Malagano quedó mudo con el último suspiro. Sus brazos dejaron de moverse; cuando estiró las patas.  Quedé paralizado del susto, solo, sentado en la canasta de la rueda, y de frente con la muerte; hasta cuando la policía llegó y el inspector hizo el levantamiento. Entonces, una mujer me tomó de la mano de repente y nos alejamos en silencio del lugar. Estaba Pensando por qué no alcancé a darle las gracias a Benito Malagano, cuando mi mamá dijo en voz baja. – “Paz e...

Crónica ¿el cacique?

  “Al fin y al cabo, somos lo que hacemos para cambiar lo que somos”. Eduardo Galano.   Crónica ¿el cacique? Mi Primogénita, aprovecho hoy contarle sobre la descendencia de Simón, el abuelo paterno; para que haga el árbol genealógico de la familia. Haciendo un recorrido, esculcando en la alcancía de los recuerdos que van haciendo presencia, en un momento de regreso al pasado.  Y entonces me encuentro con el recuerdo del abuelo paterno. Simón Macías Macías. A quien no tuve la dicha de conocer. El hombre murió joven, unos días después de cumplir los cincuenta años, a mediados del siglo XIX, en piedras negras jurisdicción de Jordán Sube Santander Colombia. Quizá entonces todavía yo estaba en el nido de la cigüeña. Luego cuando pregunté a mamá por él, se llevó el dedo índice y lo colocó sobre sus labios y se agachó, me colocó la otra mano en el hombro y casi al oído, como si se tratara de un secreto de ultratumba, pron...

El cuervo

Algo fuera de lo común noto la señora Olinda Castro de Peluda, aquella tarde 28 de abril de 1.971, cuando salió de la cocina con una cubeta en la mano para sacar agua de la pila, donde la almacena, con un canal improvisado de tejas de zinc dobladas por la mitad. Recordó  que, en verano, en la vereda alto de marta, Municipio de Villanueva, debe cargarla en un calabazo del pozo del perro. Un pequeño aljibe en el zanjón, en los límites con la vereda el limoncito. Cuando levanto la mirada al horizonte vio un cuervo que se posa en la rama seca del arrayán. Uno de los pocos árboles que aún existen en estas tierras áridas de Santander. Se quitó el sombrero de jipa y lo colocó de escudo protector contra los últimos rayos de luz del día. Quería comprobar si realmente el ave se paró en la rama.  El cuervo pájaro de mal agüero. Se sintió sola con sus pesados años. Aunque no se lo dijo a nadie. Desde tempranas horas de la mañana Olinda...