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Los Incautos

  La verdad es como el sol. Lo hace ver todo y no se deja mirar. Víctor Hugo, los Miserables . Cuenta Marcus, que allí en Puerto Mosquito, no hace mucho tiempo, existió la disputa del corredor estratégico entre bandas del narcotráfico, las autoridades,  los   distribuidores de bazuco y en medió los incautos  consumidores de bazuco. Vivían un ambiente de tensión y el miedo invadía todos los rincones del pequeño poblado. Un día, hacia la medianoche; Marcus el veterano comisario en batallas callejeras. Hombre mayor de cincuenta años, Se levantó aún soñoliento. Se asomó a la ventana, corrió la cortina y la entreabrió. Un aire frío le cubrió el rostro, su nariz humedecida por la brisa percibió un mal olor, quizá a azufre: Y en silencio, se preguntó.  ¿Qué diablos sucede aquí? Ve sombras, movimientos que van y vienen en la calle polvorienta. Como dos fantasmas aparecen un par de jóvenes, frente a sus ojos nublados y ya, el comisario, con dolor de cab...

“No”, a la Paz. ¡Escucho gritar!

  “No”, a la Paz.  ¡Escucho gritar!  __   Manuel Antonio Lizarazo Rodríguez  “Las leyes callan cuando las armas hablan” (Cicerón) Anochece. El calor en el rancho se percibe a través de las paredes. En el techo suena la lluvia al chocar contra la teja de zinc como maracas movidas con las manos del músico. Cada vez suenan más cerca los disparos de fusiles. Ráfagas que se confunden con el sonido de voladores de pólvora. El miedo presente ayer y hoy; en los caminos del campo colombiano, escenarios de guerra. Cruces, en la vera del sendero nos recuerdan hechos que por crueldad desmedida destrozan el corazón de cientos de madres y el alma de un pueblo.  En medio del negro luto, dejando un aljibe de lagrimitas de sangre. El odio y la desigualdad social quizá, la raíz que sostiene el conflicto. Mandamiento divino, de los bárbaros. Miedo, apretar y rechinar los dientes.   El pueblo da gritos de paz, en la tierra del olvido.    Que quizá, nadie...

Entrevista virtual pre- taller. Técnica narrativa por María Vilalta

    Trabajo, luego estoy vivo como “Ladran los perros entonces cabalgamos, Sancho”.   M. V ¿Con qué autor se identifica? Cien años de soledad, el coronel no tiene quien le escriba, el Amor en los tiempos del Cólera y crónica de una muerte anunciada. De Gabriel García Márquez. Una escuela de narrativa criolla. En ella me inscribí de forma imaginaría. Soñando con formar parte del realismo mágico; al mejor estilo de nuestro nobel de literatura. Además de admirar la técnica en los diálogos de Juan Rulfo, en Pedro Páramo. ¡Qué reflexión me dejó Pedro Páramo! Ursúa, El país de la canela y La serpiente sin ojos. Una trilogía de novelas sobre la conquista. Donde narra la verdadera historia, William Ospina. Despertaron interés por la investigación en el camino del escritor. ¿Cómo enganchar al lector? M. V ¿Qué tipo de autor rechaza? Me encanta leer, cada vez me divierto más y más. Mi primera novela leída siendo estudiante de bachillerato por allá en el año de 1976. J...

Muerte fabulosa de la sonrisa

  Sábados de risa en risa como espadas en duelo a muerte/ El humor entra de casa en casa una señal en canal caracol/ Noche de duelo picante entre chanza y chiste / Muerte fabulosa sin demora/ Una pareja de presentadores gritan en coro bajando el telón/ Un juego de palabras escriben negros Sábados felices// Luces cámaras enfocan un grupo de mujeres/ Luciendo tanguita brasilera modelos del infierno/ Una ligera toma al jurado/ público enloquecido comediantes de la muerte// Interrumpidos por un corte comercial/ “Para la menstruación en todas sus formas/ Llegó una nueva generación de toallas con alas”/ ¿Es una variante genética de gavilán colorado?// Alfonso Lizarazo payaso presentador/ anuncia al primer comediante/ Con ustedes Jaimito el flaco Agudeloo// Disfrazado de niño luce pantaloneta y camiseta blanca gorra negra/ Las ventanas silban y las sillas aplauden/ “Les recomiendo la dieta de la carne salteada”/ “¿Cómo así?”/ “Vea un día no al otro tampoco”//   Risas y carcajadas com...

Capitán de Soles a Capotera

  Todavía recuerdo el día que lo conocí. Vestido con camuflado verde militar, hablando con mi padre. En la vera del camino, del puente a las margaritas. Era domingo y yo todavía estaba debajo de la cobija de lana gris, como soñoliento aún. Cuando Custodia, mi mamá; me llama. Levántese Nauro, tu padre quiere relacionarlo con el capitán del ejército. Sin preguntar tiré la cobija y me puse de pie. Vestí una camiseta roja, me calce las alpargatas de suela de cuero, me coloque una gorra tipo militar y en tres zancadas alternas, acudí al llamado de mi padre, como el mejor niño obediente. Nauro, el Capitán. Dice mi padre.  Y el capitán me tendió la mano y me dio un apretón fuerte. Sacó una tarjeta y me la enseñó y dijo. Tómala, te espero la próxima semana en el batallón Nueva Granada, en Barrancabermeja. Y allí resolvemos tu situación militar. Ocho días después llegué a Barrancabermeja y me hospedé en el hotel Pipatón. Al otro día me presenté en el batallón de artillería Nueva Gran...

Vida fabulosa del Padre Ramón

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  Vida fabulosa del Padre Ramón   Baja una mula del monte, viene montando ramón Mula revolucionaria baja la revolución, Mula revolucionaria baja la revolución. Pablus Gallinazo Foto tomada del libro. El Padre Ramón “ Baja una mula del monte, sigue montado Ramón”/ Lejos de los agobios y reconvenciones/ Entre los raros caminos de la noche/ Disfrutando del silencio y deja el alma, ahí!, como un alfiletero/ “Coordenadas veloces en el tiempo y algo ocurre”/ El Padre Ramón, no murió… Sigue vivo en corazones de egresados/ Institutos, Páramo y Zapatoca/ De campesinos y campesinas ya maduros como cataratas del Niágara/ Felices con su desarrollo cultural, gracias al liderato social/ Porque sigue caminando con los pies llenos de barro/ Hijo de Barichara llamados “patiamarillos”/ Vive de hacer el bien y lo hace muy bien/Al natural en colonias como la abeja real/ Enseñó a valorar el trabajo en equipo como sólo él lo sabía hacer/ Incentivó el ahorro y fundó cooperativas/ Vive y vivi...

Lo espero en el Infierno

  --¿Otra vez sin afeitarse?   ¿Está mugroso, bailando con un palo y hablando solo, José? --Nunca estoy solo, menos hoy con fiesta municipal. Escucho música, el murmullo de Benito Malagano y el sonido de las balas -- ¡No veo nada o nadie!  ¿Estas desvariando? --Yo vi como salía la sangre del pecho de Benito Malagano. --¿Qué dices, José? --Estaba tirado en el piso, revolcándose entre el polvo y balbuceando improperios y palabras que no entendí. El bullicio del tumulto desapareció. y Benito Malagano quedó mudo con el último suspiro. Sus brazos dejaron de moverse; cuando estiró las patas.  Quedé paralizado del susto, solo, sentado en la canasta de la rueda, y de frente con la muerte; hasta cuando la policía llegó y el inspector hizo el levantamiento. Entonces, una mujer me tomó de la mano de repente y nos alejamos en silencio del lugar. Estaba Pensando por qué no alcancé a darle las gracias a Benito Malagano, cuando mi mamá dijo en voz baja. – “Paz e...